Cuando perfecto no es suficiente

 

Enviaste un elegante mail de confirmación, a la llegada recibiste al huésped con una sonrisa, una habitación decorada con exquisito gusto estaba perfectamente limpia y ordenada, la cena estaba deliciosa y servida con corrección, la cama era cómoda y no hubo ruidos en la noche… todo fue perfecto.

Todo fue perfecto para ti, pero quizá no para el huésped, quien esperaba algo más. Un nuevo aprendizaje, una experiencia auténtica, un trato que se saliese fuera del protocolo.

Hemos dedicado tanto tiempo y esfuerzo en realizar tareas perfectamente que hemos descuidado las emociones. Cuando todo está bajo control, el huésped sabe a que atenerse, conoce de antemano lo que sucederá y eso para algunas personas no es suficiente.

En ocasiones, es necesario abrazar el caos y que lo impredecible domine la experiencia.

Arriesgarse, es una de las claves de esta nueva enconomia y no lo iba a ser menos en la hospitalidad.

Quizá haya ocasiones en las que falles, en las que el desearías haber seguido el manual establecido, en las que el huésped no entenderá tu propuesta, pero si lo haces con el objetivo de mejorar la experiencia de este, estas acciones harán que cada día evoluciones.

Como en todo, el fallo es bello si sabemos sacar de él un aprendizaje. De lo contrario sólo podríamos hacer las cosas perfectas, pero perfecto para ti, no es lo mismo que perfecto para tu cliente y perfecto hoy, no es lo mismo que perfecto mañana.

 

Photo Credit: Gabriel Jimenez

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