Cómo afrontan los hoteleros y Airbnb su gran reto

El éxito de Airbnb se debe fundamentalmente a haber metido al cliente dentro de la experiencia. Ha conseguido crear la sensación de que nos estamos relacionando con personas en lugar de con una empresa, en definitiva a humanizado la experiencia de reservar un alojamiento. Su mayor ventaja no es vivir la ciudad a través de los ojos de sus vecinos, aunque traten de crear esa ilusión, en la gran mayoría de los alojamientos que ofrece la plataforma no se comparte la estancia con sus propietarios. Sus ventajas son mayor libertad en la estancia y sobre todo pagar exclusivamente por aquello que se consume, quizá ese viajero no necesita recepción 24h, servicio de limpieza diario, gimnasio o piscina y no esta dispuesto a pagar por ello.

Los hoteles han aprendido mucho de Airbnb, ofreciendo ahora mayor flexibilidad en formas de alojamiento y contratación de servicios y en muchos casos ya se usa la tecnología para ofrecer un trato más humano. Pero lo que realmente marcará la diferencia es convertir a los hoteles en puntos de encuentro entre personas afines, ya sean viajeros o locales. Precisamente lo que Airbnb ha vendido y que paradójicamente hace que sea lo que se está demandando urgentemente de los hoteles.

La propuesta principal de Airbnb es “abrir la puerta a interesantes casas y experiencias”, conocimiento de la cultura local y relación entre personas, pero en el camino han potenciado la gentrificación. Esto, unido a los hoteles pensados principalmente para ofrecer un lugar donde dormir en un ubicación conveniente ha convertido los centros de muchas ciudades en parques temáticos para turistas, lugares que el vecino ya no siente como propios y que al viajero cada vez le interesan menos.

Este es uno de los principales retos del sector turístico, el hotelero y la sociedad en su conjunto. Para enfrentarse a él Airbnb ha creado Backyard, una iniciativa para crear nuevas formas en que las casas se pueden construir y compartir, con el objetivo de realizar un diseño más humanista, orientado hacia el futuro y consciente de los residuos. Mientras los hoteleros más audaces se enfocan en crear espacios que impulsen las relaciones y crecimiento personal para aquellos viajeros y residentes que buscamos eso, que cada vez somos más.

Con la previsión de crecimiento de las ciudades, (según la ONU de aquí a 20160 se construirán unos 232.000 millones metros cuadrados de edificios) propuestas como Backyard y hoteles donde puedan relacionarse los turistas con vecinos aprendiendo unos de otros, pueden hacer que se cree un entorno sostenible e impulsar las experiencias de viaje al siguiente nivel. Desde luego no lo conseguiremos si seguimos especulando con la vivienda y creando hoteles anodinos.

Photo credit: Daria Nepriakhina

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