Algo de lo que hablar

 

En mayor o menor medida, a casi todos nos gusta recomendar algo con lo que hemos disfrutado. Para que puedan disfrutarlo también las personas que queremos (en el mejor de los casos) o para dar envidia (en el peor).

Un libro, una nueva app, un restaurante… hay muchos ejemplos. Os hablaré de uno que conozco muy bien, puesto que trabajé allí, hace ya algunos años.

Valdepalacios, es un hotel 5*GL Relais&Chateaux de la provincia de Toledo, cuyo concepto es “Gastronomía, lujo y tranquilidad a un paso de Madrid”.

Su potencial cliente son parejas y familias de alto poder adquisitivo de Madrid los fines de semana y reuniones de consejos de dirección durante la semana.

Tiene todo lo que puede gustar a una persona que va buscando un hotel boutique de lujo (amplias suites, spa de firma, restaurante con estrella Michelin, piscina, campo de prácticas de golf…)

Todo cosas que uno desea y espera encontrarse en este tipo de hoteles, pero nada de lo que hablaríamos el lunes en la oficina, sin el pequeño rubor que supondría el parecer que hablamos de ello porque queremos hacer ver que hemos estado allí. Es más, para sus principales potenciales clientes, no tendría sentido hablar de restaurantes con estrella Michelin o amplias suites puesto que es algo que hacen a menudo, y que no merece la pena ni comentarlo.

Pero había una actividad de la que hasta el presidente de una compañía del Ibex o la abuela de una familia ilustre hablaban.

Un paseo en vehículo militar por la finca, acompañados por el guarda. Y la clave es acompañados por el guarda. Porque aunque el vehículo (o tanqueta) y la finca con el lago, arboles y ciervos tenían su aquel, tampoco dejaba de ser nada que no pudiesen ver en otras fincas de sus amigos (o la suya propia).

Pero la forma (sencilla y bromista) de contarles sus historias de toda una vida en esa finca, provocaba en ellos la sensación de estar viviendo algo especial. Algo de lo que valía la pena hablar.

En su caso numerosas familias volvían para dar una vuelta con Nano (el guarda), otros amigos se unían para compartir con ellos la experiencia, el directivo volvía con su mujer para que pudiese disfrutarlo…

La recomendación personal es una de las mejores formas de atraer nuevos clientes. Ofrecer una experiencia que encaje con tu concepto, que sorprenda a quienes te visitan y que cuenta una historia hará que tus huéspedes hablen de ti y que muchos de quienes les escuchan quieran conocerte.

Ellos tienen la tanqueta, la finca y a Nano, y crearon el safari.

¿que tienes a tu disposición para que el próximo huésped tenga algo de lo que hablar?

 

Si por curiosidad entras en su web. Puedes ver a Nano en su tanqueta y a mi sacando las maletas de un coche.

 

 

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